Sobre miedos, cuerpos y cuerdas
Total que el otro día me preguntó mi hermano qué había pasado con el juicio a los policías que habían cortado las cuerdas de Martin, un compañero inglés (afincado en Barcelona) que, durante las protestas contra el G8 en Evian, bloqueó la reunión de los poderosos colgándose de una cuerda en el puente de una autopista . Me pongo a buscar en la red y descubro que no sólo han absuelto a los polícias sino que además han ascendido a uno de ellos!!!
Y la verdad es que me ha entrado miedo, en este cuerpo tan frágil que tengo. Miedo de ver hasta donde pueden llegar los poderosos para defender sus intereses. Miedo de ver el precio que cuesta esta "democracia" de corporaciones y capitales. Esta sociedad de "grantias ciudadanas" en la que la circulación de coches hacia la reunión mafiosa del reparto de poder vale más que la vida de una persona. Tanto que ascienden y aplauden a quien cortó la razón para desbloquear el desayuno de Señor Bush con Berlusconi.
Me pregunto si llegará algún momento en que mi cuerpo se encuentre en la misma situación que el de Martin. Supongo que sí, que algún día, cuando esté completamente prohibido compartir cultura, cuando todas llevemos un chip RFID encima, cuando tengamos que pagar por hablar y yo siga sin dinero... entonces (quizás ayer) mi cuerpo se encontrará entre el monopolio de la violencia de la industria y el sentido común.
Creo que empezamos a ser tan molestos para la SGAE y los tanques de la propiedad intelectual como lo fue Martin para el G8. Y siento miedo. Porque sé que ese día llegará (a mi o a otra). Y también siento que el miedo es mi aliado, mi intuición; la intuición de que mi cuerpo está en el lugar adecuado, frente a los ejercitos de la propiedad intelectual y la precariedad.
